La baja voluntaria de una empleada del hogar suele llegar sin que la familia conozca el motivo real. Cuando preguntamos por qué ha decidido dejar el puesto, es habitual recibir respuestas de cortesía que poco tienen que ver con la verdadera razón.
Qué es la baja voluntaria de la empleada del hogar
Es la decisión de la trabajadora de dejar el empleo por su propia voluntad. La normativa la denomina desistimiento y se rige por el Real Decreto 1620/2011. Los plazos de preaviso y el cálculo del finiquito los explicamos en nuestra entrada sobre la extinción del contrato.
Por qué la empleada no cuenta el motivo real
La respuesta sincera suele ser incómoda de expresar y provocaría una situación desagradable para ambas partes. Por eso una «mentira piadosa» parece la salida más diplomática: asegura una despedida cordial y unas buenas referencias. Es comprensible, pero la familia pierde información valiosa.
Si quieres información sincera, pregunta con tranquilidad y sin reproches, y deja claro que sus respuestas no afectarán a las referencias que des de ella.
Por qué conviene conocer los motivos de la baja voluntaria
Saber qué hay detrás de una baja voluntaria permite no repetir los mismos errores con la próxima empleada y construir una relación satisfactoria y duradera para ambas partes. No siempre podremos cambiar las circunstancias, pero en algunos casos sí podemos poner remedio.
Motivos más habituales de una baja voluntaria
Estos son algunos de los motivos que más hemos oído cuando, como profesionales del sector, preguntamos a las empleadas por las causas reales de su baja voluntaria en empleos anteriores:
Salario, comida y horas extra
- Retraso en el cobro de los salarios.
- Poca comida disponible para la empleada.
- Solicitud frecuente de horas extra durante los fines de semana.
Los dos primeros son los más fáciles de evitar: basta con pagar con puntualidad y acordar desde el principio la comida de la empleada.
Descanso insuficiente y noches con bebés
- Descanso insuficiente en mitad de la jornada o entre jornadas, en el caso de las internas.
- Bebés a su cargo durante las horas de descanso nocturno, en el caso de las internas.
La ley fija descansos mínimos de 12 horas entre jornadas y 36 horas consecutivas a la semana. Los resumimos en nuestra entrada sobre la jornada laboral de los empleados del hogar; respetarlos evita más de una baja voluntaria.
Cambios en casa y ambiente familiar
- Mudanza a una zona o tipo de vivienda que, a su juicio, empeora las condiciones del empleo.
- Llegada de una nueva mascota al hogar.
- Discusiones familiares acaloradas y frecuentes en su presencia.
Cuando cambie algo importante en casa, conviene hablarlo antes con la empleada y comprobar si sigue siendo compatible con lo acordado en el contrato.
Cómo prevenir una baja voluntaria
Si acabas de vivir una baja voluntaria, repasa esta lista y busca el posible motivo; así podrás evitar que se repita. Y si no la has vivido, úsala como chequeo para prevenirla y disfrutar de una relación laboral larga con tu empleada del hogar.
Hábitos que mejoran la relación con tu empleada
- Pagar siempre el salario en la fecha acordada.
- Respetar los descansos, los festivos y las vacaciones.
- Pactar por escrito las tareas y los horarios, y hablar antes de cambiarlos.
- Preguntar de vez en cuando cómo se encuentra y qué se podría mejorar.
- Dar un trato respetuoso y reconocer su trabajo.
Señales de que tu empleada está pensando en irse
Se notan con tiempo: pierde la motivación, pide cambios de horario con más frecuencia, comenta que está buscando otras opciones o parece más cansada de lo habitual. Si las detectas, habla con ella cuanto antes y escucha sin ponerte a la defensiva.
Qué hacer cuando la empleada comunica su baja voluntaria
Pídele que te lo comunique por escrito y fija con ella la fecha del último día, respetando el preaviso que corresponda. Agradece su trabajo y pregunta por el motivo si ella quiere contarlo. Después hay que comunicar la baja a la Seguridad Social y preparar la liquidación final.
El finiquito al terminar el contrato
Al terminar el contrato, la empleada tiene derecho a su liquidación final o finiquito, que incluye el salario pendiente, la parte proporcional de las pagas extra y las vacaciones no disfrutadas. Puedes calcularlo con nuestro generador de finiquitos.
Cerrar bien la relación: referencias y despedida
Aunque la decisión no haya sido la que esperabas, conviene despedirse con respeto. Una despedida cordial deja la puerta abierta a futuras colaboraciones, por ejemplo si más adelante necesitas una sustituta temporal, y permite dar buenas referencias de una trabajadora que lo ha hecho bien.
Una relación duradera empieza con una buena selección
Muchas bajas se evitan desde el principio, eligiendo a una candidata cuyo perfil encaje con las necesidades reales del puesto: tareas, horarios, tipo de vivienda, niños, mayores o mascotas. En Mimucama seleccionamos empleadas del hogar para familias de Madrid y te ayudamos a definir el puesto con claridad antes de empezar.
Preguntas frecuentes sobre el desistimiento de la empleada del hogar
¿Cuáles son las causas más frecuentes por las que una empleada del hogar decide dejar su puesto?
Entre los motivos que más se repiten están el retraso en el cobro de los salarios, la poca comida disponible para la empleada, un descanso insuficiente en mitad de la jornada o entre jornadas, tener bebés a su cargo durante las horas de descanso nocturno en el caso de las internas, la solicitud frecuente de horas extra los fines de semana, un cambio de domicilio familiar a una localización o vivienda que empeora las condiciones del empleo, la adquisición de una nueva mascota en el hogar, o presenciar discusiones familiares frecuentes.
¿Por qué las empleadas del hogar no suelen explicar el motivo real de su baja voluntaria?
Porque, en muchos casos, la razón real resultaría incómoda de expresar y generaría situaciones poco agradables para ambas partes, así que una «mentira piadosa» suele parecer la salida más diplomática, que además ayuda a mantener una relación cordial y unas buenas referencias de cara al futuro.
Escrito por Javier Peralta, socio fundador de Mimucama