El cuidado de personas mayores en casa es una decisión que muchas familias se plantean antes o después. Hoy quienes llegan a la jubilación, en torno a los 65 años, suelen tener buena salud y una vida muy activa: viajan, cuidan de sus nietos, hacen deporte o prolongan su vida laboral. Por eso ya no hablamos de ancianos, sino de lo que se conoce como tercera edad.
Cuarta edad y cuidado de personas mayores
Cuando hablamos de mayores en sentido estricto nos referimos a la llamada cuarta edad, que empieza en torno a los 80 años. Es la etapa en la que la salud se deteriora antes o después y aparece cierta dependencia de cuidados específicos. Afortunadamente, en muchos casos esa dependencia no llega hasta los 90 años, o incluso más tarde, y cada persona la vive a su ritmo.
Residencia o domicilio: la decisión de la familia
Las personas solas o las parejas que llegan a esta etapa suelen dudar entre dos opciones. Una es la residencia de ancianos, donde viven con todos los cuidados médicos que precisen, aunque suele tener un coste muy elevado. La otra es recibir el cuidado de personas mayores en su domicilio con la ayuda de una persona que se encargue de las tareas del hogar y de los cuidados personales básicos, en régimen interno o externo.
Interna o externa en el cuidado de personas mayores
Una cuidadora interna aporta presencia permanente en el domicilio, salvo durante su descanso semanal. Eso supone tranquilidad para la familia: la persona mayor tendrá asistencia inmediata si sufre cualquier episodio de salud y alguien podrá llamar a tiempo a urgencias.
El Real Decreto 1620/2011, que regula esta relación laboral, fija un descanso semanal de 36 horas consecutivas y doce horas de descanso entre jornadas, que en las internas pueden reducirse a diez y compensarse después.
Cuidado de personas mayores con cuidadora externa
Si la persona mayor conserva bastante autonomía y solo necesita ayuda con la comida, el aseo o los acompañamientos, una cuidadora externa puede ser suficiente. Si hay riesgo de caídas, necesita ayuda por la noche o no debería quedarse sola, la presencia continua de una interna da más seguridad. Antes de decidir, describe por escrito cómo es un día completo de la persona mayor.
Tareas del cuidado de personas mayores a domicilio
Además de las tareas propias del hogar (limpieza, orden, cocina y plancha), la cuidadora se ocupa de la atención personal de la persona mayor. Estas son las principales:
Dieta, higiene y acompañamientos
- Controlar la dieta, procurando una alimentación adecuada y en sintonía con las pautas que se le hayan dado según las necesidades de cada persona.
- Asistir en el aseo y la higiene personal, procurando además su máxima seguridad y evitando riesgos de caídas.
- Acompañar al médico, al fisioterapeuta o al ATS, pero también a recados como el banco, la farmacia, la compra o el paseo diario.
Salud y medicación
- Controlar la administración de los medicamentos prescritos, asegurándose de que toma las dosis correctas y a los horarios marcados.
- Vigilar las constantes vitales: temperatura, presión arterial, pulsaciones, frecuencia respiratoria y niveles de glucosa.
- Realizar las curas sencillas que puedan hacerse en casa.
Todo esto debe hacerse siguiendo las indicaciones del médico o del profesional que trate a la persona mayor; la cuidadora no sustituye al personal sanitario.
Cómo elegir a quien se encargue del cuidado de personas mayores
En el cuidado de personas mayores, además de la formación, importa mucho la experiencia real. Fíjate en cuántos años lleva cuidando y en qué entornos, y pide referencias de sus empleos anteriores.
Preguntas para la entrevista
Pregunta por casos concretos: si ha atendido a personas con movilidad reducida o con demencia, cómo organiza la medicación y qué haría ante una caída o un problema de salud repentino. Las respuestas con ejemplos reales dicen más que las generales.
Y comprueba si se entiende bien con la persona mayor: la relación diaria pesa tanto como la técnica.
Contrato por escrito y periodo de prueba
Para el cuidado de personas mayores en casa, contrata siempre por escrito, con las tareas, el horario y el régimen, interno o externo, bien definidos. Puedes pactar por escrito un periodo de prueba para comprobar que la persona y la familia se entienden. Y no olvides el alta en la Seguridad Social antes de que empiece a trabajar.
Los primeros días en el cuidado de personas mayores
Los primeros días, acompaña a la cuidadora y explícale las rutinas, los horarios de las comidas, la medicación y las costumbres de la persona mayor. Deja por escrito el teléfono del médico de cabecera y de un familiar de contacto. Esa información, bien ordenada desde el principio, evita errores y da tranquilidad a todos.
Selección de cuidadoras con experiencia
En Mimucama contamos con una larga experiencia en la selección de cuidadores de personas mayores con mayor o menor grado de dependencia. Son profesionales, por lo general mujeres, que además de las tareas del hogar acumulan años de experiencia en domicilios particulares o en residencias, en España y en otros países. Cuéntanos qué necesita tu familiar y te ayudamos a encontrar el perfil que mejor encaja.
Preguntas frecuentes sobre el cuidado de personas mayores
¿Por qué conviene que una empleada interna resida con la persona mayor?
Porque aporta tranquilidad a la familia: la persona mayor cuenta con asistencia inmediata ante cualquier episodio de salud que requiera ayuda, o incluso una llamada a tiempo a los servicios de urgencias, más allá del día y medio de libranza semanal de la empleada.
¿Qué tareas realiza un cuidador de personas mayores a domicilio, además de las tareas del hogar?
Además de la limpieza, el orden, la cocina y la plancha, se encarga de controlar la dieta de la persona mayor conforme a sus necesidades, de asistirla en el aseo y la higiene personal procurando su máxima seguridad, y de acompañamientos, ya sea al médico, al fisioterapeuta o a recados comunes como el banco, la farmacia o la compra.
Escrito por Javier Peralta, socio fundador de Mimucama